Sobre el derecho de posesión




Leí en una pared: “Voy a secuestrar tu alma y la meteré en mi corazón, cerraré con llave y la tiraré al mar...así nadie podrá robarme tu amor. Estarás en cuerpo lejos de mí, pero tu interior me pertenecerá, por siempre y para siempre”

...

¿Son los cantos de ruiseñores “dichosos”, enjaulados por siempre en un cadalso egoísta?

¿Pueden los gorriones regalar trinos dulces y de gratitud a sus opresores que han confundido “trinos festivos” con “llantos desesperados”?

...
Peces en cautiverio... ¿quién ha discernido el dolor de ellos inducidos contra esas barreras de vidrio en el afán de libertad y de océano?

...

Las posesiones afectivas son una opción de garantizar un derecho de propiedad cuando amenaza el afecto compartido. Gritos silenciosos de aquel espíritu que reclama en el vacío la necesidad de permanente sentido de seguridad y afecto. Heridas no curadas, quizás.

...

Un cadalso abierto, una pecera destruida para devolver vida al río, luego al océano... la creación nació libre y todas sus criaturas en libertad son dichosas: cantan su dicha. 

...

A diferencia de las especies inferiores, el hombre y la mujer, ¿no hacen votos, pactos de amor fundados en altruismo, madurez y confianza, objetivos claros de vida? Ellos en libertad se cantan, y dichosos asisten a generaciones de otras vidas que les infunden gozo, hasta que lo inexorable mortal los separa...

En temas de amor pactado y correspondido, el libre albedrío y el afecto sincero ven innecesarios los grilletes de la desconfianza.

30.12.18

22 Tevet, 5779

HR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz