Sobre la enmienda de un buen recuerdo
Leí en una pared: “Todos nos convertiremos en recuerdo alguna vez... ¡el
mérito está en convertirse en un buen recuerdo!”
…
Para llegar a ser un “buen recuerdo”, ¿es necesario un propósito de
enmienda?
Favor grande le hace a un espíritu indisciplinado la amonestación sincera
de un amigo o amiga franca.
…
La firmeza sincera le sabrá “inoportuna, agria”, quizás “desafortunada”.
Pero después la humildad y la sensata razón lo ayudarán a recobrar el juicio:
¡doblegarán a aquella voluntad guerrera!
…
Por cada herida desgarrada, mirará en el espejo del infortunio de su
verdadera esencia.
Y admitirá.
…
Aceptado el error, comprobará por obediencia el fruto del consejo y se decidirá
por la virtud.
Los frutos de sus malas decisiones le significarán lecciones de vida.
Los frutos de sus buenas obras desplazarán las malas por su sabio obrar.
…
Así confirmará que la justicia hizo de él un alma afortunada, alguien
que enfrentará con experiencia las decisiones difíciles.
…
El propósito de enmienda lo reivindicó y le otorgó autoridad para
ayudar, juzgar y disciplinar con interés a los que más ama, motivado por el
mismísimo don que lo ayudó.
Cuando ya no esté, aquellos que fueron formados por su justicia y el calor de su tierno amor, escribirán en su lápida:
“Aquí yace quien es, para los que lo quisimos, un buen recuerdo"...
24.01.19
18 Shevat, 5779
HR

Comentarios
Publicar un comentario