Sobre el propósito de vida




Leí en una pared: “Pasamos mucho tiempo ganándonos la vida, pero no el suficiente tiempo viviéndola"

...


La vida, ¿nos la “ganamos”?

La vida, ¿no es un regalo?

Luego, ya está ganada al respirar, transitar y subsistir. Pero, si ha sido otorgada ¿por qué vivirla? ¿Cómo vivirla? ¿Qué dejo? ¿Cómo descubrir conciencia de vida?

Vivir ajeno al significado del todo, ¿no equivaldría a moverse por los vientos del azar?

La primera lección: "¿Por qué?"
Una razón para entender y una voluntad para querer se le permite; también motivación: escuela de hogar. En esta etapa formativa descubre objetivos. El espíritu indaga: "¿Por qué lo hago? ¿Por qué amo? ¿Por qué me afano? Consigo, retengo y acopio... ¿en vano?" 
La necesidad de aprender inquieta para emprender acciones que aceptará bajo un código patriarcal de orden, un sentido de Justicia adquirido. Conocerá la disciplina. Así, trazado un rumbo, aquella voluntad educada, emprende el dinamismo de todo su accionar motivado hacia una realización; alcanza aptitudes y actitudes en aquella formación.


La segunda lección: "¿Para qué? ¿Hay propósito?"
Buscará objetivos a través de esfuerzo; rectificará acciones, se hará de cosas, deseos y conseguirá resultados. Medirá sus obras por la eficacia y querrá adquirir sabiduría por sus motivaciones de amor: un complemento de vida, frutos, acopios, vanidades, obras, hijos. "¿Obrarán para bien?"

La tercera lección: "¿Qué dejo? ¿Cómo he vivido?”
La selección apremia y escoge todo aquello que depositará en manos de la voluntad de los que más ama, una necesidad apremiante de continuidad y de sucesión.

La Luz le otorgó diaria pauta y acción de día. La noche le permitió reflexión y descanso. Cuando el sol moría en cada crepúsculo, la razón indagó en la contemplación del infinito en diálogo con el Autor de todo lo creado: "¿Lo hice bien?” Y durante la última hora: “¡Oh, Padre! a quien reconozco inmortal, me he esforzado por ser tuyo más que haber pertenecido a este mundo. Te dejo a ti la eternidad; pues ¿qué es el hombre para que viva todos tus días?”

Aquella es la hora de paz. Se creerá bendecido, conducido y amado. Toda la variedad caótica y organizada de recuerdos tendrán sentido sobre su almohada.

Las reflexiones por hechos malos y buenos, el balance de vida, le dará en aquella hora la oportunidad de demostrar indiferencia o una correspondiente gratitud al Autor de todos los que fueron sus días...

19.01.19

Shabat, 13 Shevat, 5779
HR

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