Sobre la trascendencia de un violín






Leí en una pared: “Todo violín es finalmente un trozo de madera con cuerdas hasta que las manos del músico lo transforman. Toda alma es vacía hasta que es tocada por un sueño”.

 

El violín, el instrumento más acorde a la voz humana, representa el encuentro sensible entre madera, cuerdas afinadas y la expresión de un artista que materializa en sonido la esencia virtuosa de su espíritu.

 

El resultado es intangible e inefable, pero perceptible.

Este efecto llamado “música” es la mejor analogía en la relación de creación y Creador.

El sensible humano refleja belleza en manifestaciones de arte, sentimientos, ideas, anhelos, gratitudes y obras de bien por causa del Vibrar aquel que le inspira virtud: su Ejecutante.

Aquel Violinista se ha asegurado de “afinar” su instrumento bajo principios eternos y así reproducir en manifestaciones físicas Su propia frecuencia en semejanza: la Causa de aquel reflejo es la creación llamada ser.

De esta forma consigue atar y desatar cuestiones celestiales, pero en la tierra.

 

El efecto resultante añade gloria al instrumento, pero por sobre todo al Luthier: el Autor de sus días...

 

15.01.19
09 Shevat, 5779
HR

 

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