Sobre el pasado y futuro en el sabio






Leí en una pared: “Vivir en el pasado es morir en el presente (no se quien lo dijo, pero suena lindo)”.

Vaya usted y plantee:

En el presente imaginamos revivir el pasado, y nos valemos del recuerdo. 
En el presente proyectamos también el vivir futuro.
El pasado y presente, ¿no se suceden acaso en el presente perpetuo que es continuo?

Al fin y al cabo, el consciente recuerda, añora, bendice o maldice el pasado, según hayan sido los efectos de aquella experiencia invocada. ¿Puede entonces instruirse así mismo con la asistencia del pasado? El sabio se valdrá del pasado para advertir o confirmar decisiones presentes que sean sensatas, y el pasado le otorgará herramienta y autoridad para hacer esto. Serán así historias, anécdotas de bien instructivas o historias de mal que signifiquen lecciones amonestadoras.
También se valdrá del futuro para enmendar o planificar, o quizás para abrazar una esperanza, el consuelo por algún anhelo. Por este don existirá una fuerza llamada motivación, que lo hará sentirse reconfortado y así reconfortar con entusiasmo y anhelo.

De esta forma, si todas las cosas se dan en el presente, ¿qué clase de personas esperamos ser para los que nos sucederán, nuestros amados discípulos, la generación que viene? Sin duda, las lecciones de vida, el juicio de valor y el ejemplo digno o indigno estarán disponibles para ellos, hijos y nietos, en el presente perpetuo, que es continuo.

21.01.19
15 Shevat, 5779
HR

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