Sobre confusos y decepcionados




Leí en una pared: “Existen dos causas que producen las confusiones: no decir lo que pensamos y no hacer lo que decimos”.
...

Las confusiones ajenas, ¿se supeditarán a vuestra curiosidad y decepción?

Decir todo lo que pensamos, ¿es habla prudente?
...
Afirmar algo sin sólida convicción o proferir habla impulsiva, ¿no le causará confusión dudosa?
...
Quien practica habla veraz se convence así mismo de sus propios pensamientos y después querrá contribuir con una afirmación, seguro de lo que sostiene.
No tiene ésta porqué serle confusa.
...
“El corazón del sabio le da comprensión perspicaz a su lengua y hace que sus palabras sean más convincentes”.
...
“El camino del hombre culpable es torcido, pero las acciones del hombre puro son rectas”
(Prov 16:21; 21:8)
...
Entre habla torcida y camino ambiguo hay correspondencia. No ser consecuentes con lo que decimos es oficio de actor.
...
Las motivaciones de ese actuar confunden a quien no discierne habla veraz de actuación.
...
Quien decide sentirse afectado por causa de una actuación, ¿no asume inconsciente un rol protagónico con aquella actuación?
Luego, cuando se percata, nadie podrá aplacarlo.
Responderá iracundo quizás o como alguien que ha sido herido.
...
Por ello,
Existen dos de varias causas por las que usted podría sentirse confundido: intentar impaciente e infructuosamente saber lo que otro piensa y no ser consecuente con lo que usted mismo afirma.
...
No tiene usted porqué vivir confuso por estar pendiente de lo que piense o hable otro.
Aprenda a observar, olfatear y escuchar sin ser entrometido.
...
Reserve sus mejores pensamientos y cumplidos para alguien con quien usted desee compartir confianza e intercambiar muchas acciones generosas.

Esta es la “criba saludable” de todo aquel que aprende a mantener la paz consigo mismo y con los demás.

13.10.2019
14 Tishri 4780
HR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz