Sobre el reproche por haber dado
Leí en una pared: “No hay nada más terrible para un niño que su madre le diga: “he sacrificado todo por ustedes”
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Una madre que reprocha, ¿no fue alguna vez hija?
Y aquel reproche que exige reconocimiento, gratitud como enmienda, grito arrebatado de tedio y malestar, blandidos como daga a la consciencia y al corazón de los suyos, ¿qué pretende? ¿Qué refleja?
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Quizás un reclamo de consideración,
Quizás frustración,
Quizás sentido de correspondiente gratitud, miedo a la indiferencia y a la prematura soledad,
Agotamiento...
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Los niños saben mejor que nadie cómo victimizar un sentimiento, porque desde muy tiernos utilizaron la rabieta y los chillidos como arma para conseguir lo que querían.
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Quizás un reclamo de consideración,
Quizás frustración,
Quizás sentido de correspondiente gratitud, miedo a la indiferencia y a la prematura soledad,
Agotamiento...
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Los niños saben mejor que nadie cómo victimizar un sentimiento, porque desde muy tiernos utilizaron la rabieta y los chillidos como arma para conseguir lo que querían.
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Aprendieron desde la infancia a manipular para satisfacer sus deseos de supervivencia.
Las madres así chantajeadas cedían en aras de la paz y del silencio, para evitar el sufrimiento del dolor o el hambre...
También el malestar de la vergüenza.
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Los sacrificios provechosos, ¿no son aquellos que se practican bajo la sombra del anonimato?
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Las madres así chantajeadas cedían en aras de la paz y del silencio, para evitar el sufrimiento del dolor o el hambre...
También el malestar de la vergüenza.
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Los sacrificios provechosos, ¿no son aquellos que se practican bajo la sombra del anonimato?
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Toda madre lo practica por amor y su corazón se regocija cuando es sorprendida por acciones de gratitud, sin esperar un día consagrado para ellas.
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Los objetos de su amor, por quienes sacrificó tiempo, cariño y paciencia lo saben, porque la vida que se invirtió en ellos no tiene retorno: energía, tiempo, vitalidad regalada para quienes ama.
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Los verdaderos sacrificios, por tanto, no son exigidos, ni reclamados, tampoco suplicados, menos reprochados.
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Los verdaderos sacrificios son correspondidos por aprecio y sincera gratitud cuando al infante se le enseñó con paciente amor el significado de dos simples palabras:
“Por favor”
“Gracias”
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Por tanto,
No hay nada más grato para un hijo que su madre le diga: “te doy parte de mí porque te amo. Mi energía y vitalidad te las transferí desde la matriz y te la seguiré dando hasta agotarla enjuta toda ella en la vejez, así estés lejos”.
“Por favor”
“Gracias”
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Por tanto,
No hay nada más grato para un hijo que su madre le diga: “te doy parte de mí porque te amo. Mi energía y vitalidad te las transferí desde la matriz y te la seguiré dando hasta agotarla enjuta toda ella en la vejez, así estés lejos”.
¡He aquí a una mujer que cría a un dadivoso, futuro y amado progenitor!
22.10.2019
23 Tishri, 5780
HR
23 Tishri, 5780
HR

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