Sobre seductor y carnada




Leí en una pared: "Cuídate de los que saben escribir, pues tienen el poder de enamorarte sin siquiera tocarte. Anónimo"
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Sin desmerecer el bienintencionado consejo, aquel autor anónimo ¿asume escribir bien o mal?

Si asume que escribe bien, ¿advertirá contra sí mismo?
Si asume que escribe mal, ¿en qué podría radicar su temor?
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¿No determina la actitud si alguien obra con astuta maldad o buena intención?
La advertencia al fin y al cabo es contra una mala intención.
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Escribir bien o mal, ¿influirá categóricamente en la elección de una víctima y en el poder de quien "enamora sin siquiera tocar"? ¿Hasta qué grado lograría cautivar por el dominio de la pluma?
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Los lectores que escriben mal probablemente no entiendan mucho de lo que leen porque son proclives a no comprender el significado de la palabra escrita.
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Luego, ¿serán seducidos fácilmente por el poder de la escritura?
Quizás sean seducidos por el poder de la palabra hablada y la mala actitud, antes que la palabra escrita.
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Los lectores que escriben bien, probablemente entiendan mucho de lo que leen.
Luego, ¿serán seducidos fácilmente por el poder de la escritura?
Al entender más allá de la letra, quizás sean "huesos difíciles de roer" para un seductor al asecho.
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Si son necios caerán en la fantasía y el ensueño de la seducción escrita. Le harán saber su aprobación.
Si son discretos evaluarán la intención más allá de la palabra escrita. Si descubren falsedad, quizás logren desenmascararlo.
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"El ingenuo se cree todo lo que le dicen, pero el prudente mide bien todos sus pasos.
"El sabio es cauteloso y se aparta del mal, pero el insensato es imprudente y confía demasiado en sí mismo.
"Los ingenuos heredarán la tontedad, pero los prudentes son coronados con conocimiento"
(Prov 14:15, 16,18)
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Ergo, quien rechaza la advertencia y carece de experiencia, ¿no es más proclive al engaño?
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Un hábil seductor podría valerse de la palabra escrita o hablada, de la actitud y adulación, como un pescador que escoge carnadas según el tipo de pez que elija atrapar.
Sus víctimas predilectas, ¿no están dentro del cardumen que tiene una opinión demasiado elevada de si mismos?
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Tienen por tanto sed de adulación.
El seductor sabrá entonces escoger la carnada.
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Por tanto,
Cuídese usted de no saber escribir y leer bien,
De no ver más allá de la palabra escritas y hablada,
...
De la falsa intencionalidad amistosa,
De la opinión exagerada que tenga usted de si mismo.
De rechazar el consejo oportuno.

Cualquier persistente seductor intentará cautivarlo sin siquiera tocarle.

11.09.2019
11 Elul, 5779
HR

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