Sobre escuchar habla maliciosa




Leí en una pared: “Siempre que oigas hablar mal de mí recuerda: yo ya fui buena con esa persona, pero esa parte no te la va a contar”
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Afirmar haber sido buena, ¿no es reconocer que ya no lo es?

Fue buena. Hoy el sentir aquel ¿es otro? ¿Es práctico vivir resentido?
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Claudicar benevolencia es perder una batalla, unirse a un perdedor.
Y es que mantenerse probo habla mucho de cuán arraigado está alguien a su propia valía que le otorga el sentido moral, integro y honrado de sus acciones, además del valor que le representa aquella amistad.
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Quien habla mal de un amigo no está hablando de un amigo, porque las amistades intercambian franqueza de expresión, consejo y habla saludable, jamás injuria.
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El recurso de la infamia y el desprestigio es otra forma de “morir matando”, como hace el matador en el tercio de muerte cuando intercambia corneada por una espada.
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“No pongas a menudo tu pie en la casa de tu prójimo para que no se harte de ti y llegue a odiarte.
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“Si tu enemigo tiene hambre, dale pan para que coma, y, si tiene sed, dale agua para que beba, porque así amontonarás brasas ardientes sobre su cabeza.
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“No es bueno comer demasiada miel ni es digno de gloria buscar gloria para uno mismo.
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“Como una ciudad invadida que no tiene muralla, así es el hombre que no controla su genio”.
(Prov 25:17, 21,22; 27,28)
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Las buenas amistades se fundamentan por estas razones en la empatía y el respeto.
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Los grandes odios y enemistades, ¿no se originan entre quienes mejor familiarizados están?
“Aquel sujeto fue mi amigo, ¡ya no lo es ni lo será jamás!”
En realidad nunca fueron amigos. Su temporal vínculo fue por mutua conveniencia.
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Una decepción ¿no sucede cuando se considera un pacto invulnerable? No dan lugar a retractaciones. Y si ésta se da, ¿no se conceden tregua después de largos días de riña, infamias y enemistad publicada?
¿Por qué tendrían dos legítimos amigos que ponerse semejante valla?
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Tanto como la rica miel que empalaga, las verdaderas amistades evitan los excesos y se conceden el beneficio de la duda, para preferir andar paralelos por el camino benévolo antes de esgrimir jaloneos y uñas en un interminable “tira y jala” de justificaciones y malentendidos.
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Quizás por ello,
Siempre que oiga que se hable mal de usted, recuerde: usted quiere seguir siendo bueno con esa persona. Por paciencia y sentido práctico mantendrá serenidad y no querrá pagar con la misma moneda.
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Quizás así contribuya un poco a restablecer la paz si surgen malentendidos.
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Quien desiste e insiste en pelea, ¿no está ya del lado oscuro? ¿No ha tomado ya su propia decisión?
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Sea fiel e íntegro con sus propias convicciones. No tiene porqué ceder a la necedad con alguien a quien usted ha calificado con certeza como su amigo.
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Aunque esa parte, vuestra versión de los hechos, no se llegue jamás a contar, será la actitud y el ejemplo lo que motivará en otros a reconocer la paz que significa en ambos la mejor opción a tomar, 

Con el legítimo, con el verdadero amigo.

02.10.2019
03 Tishri, 5780
HR

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