Sobre las obras de amor



Leí en una pared: “El amor no reclama, da.
Los hijos se preservan.
Y si te traicionaron.... llanto, almohada y dignidad”
...

Los hijos son galardón y responsabilidad.

Pero ellos, ¿no crecen acaso para constituirse en vidas paralelas?
...
El amor, ¿no es el calor de ese avivamiento de llama que hace dúctil lo rígido y consigue la moldura del barro?
¡Una joya de metal precioso o una vasija de gran valor!
...
Por amor se anhela preservarlos y educarlos para dejar que descubran sus propias sendas.
...
La satisfacción de los progenitores es contemplar una obra de amor dando ambos parte valiosa e integral de sus propias vidas.
...
La obra final gozará de libertad de decisión.
Escogerá, experimentará, adquirirá experiencia y certeza de elección.
...
Aunque la senda sea la inesperada
Aunque la senda sea distintas,
El abrigo del amor estará presto para el consejo y la hospitalidad,
Para la ayuda oportuna,
Para la palabra ideal.
...
Por tanto,
El amor no reclama, aprendió a dar.
...
Los hijos fueron preservados en el calor del amor.

Y si “traicionaron” expectativas,
Serenidad, hombro, almohada y dignidad.

27.08.2019
26 Ab, 5779
HR

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