Sobre la identidad de los dones




Leí en una pared: “El amor sí existe, los amigos sí existen, la lealtad sí existe. Lo que casi no existe son personas capaces de alcanzar ese puesto”.
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“Alcanzar un puesto” en el amor, la amistad y la lealtad... ¿quién tiene el mérito? ¿Quién dice ser quién es?

La certeza de algo, ¿no es el resultado de satisfacción y comprobación por experiencia?
Sin aquella praxis cualquier afirmación es dogmática.
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Quien afirma la existencia de algo real como el amor, la amistad y la lealtad cultiva y habla por aprecio: ha experimentado la eficacia de cada don que ahora intenta en él ser identidad.
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Pero el amor la amistad y la lealtad, ¿no son atribuciones virtuosas que están al alcance de cualquiera que por luz comprende y se permite fruto eficaz de cada una?
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El ejercicio, la practica concede a todo asunto certeza y con ella autoridad para recomendar.
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Sólo el amor recomienda amor.
Sólo un amigo recomienda amistad.
Sólo un leal promueve tácita lealtad.
Lo pone en práctica y lo piensa: “Soy... luego existo”.
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¿Desea comprobar el mérito de un amor que perdure? Amar a quien le ama es lo natural.
Invite alguna vez a vuestro enemigo un sorbo de agua o mejor a una comida. No aplauda jamás su ruina.
No tendrá el título de “amoroso” pero sí la satisfacción de haber comprobado la eficacia de algo bueno: habrá tachado a uno menos en aquella lista negra. Así, la reconciliación le significará a usted paz.
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¿Anhela una verdadera amistad? Sea buen amigo: aprenda a perdonar con toda sinceridad y verdad.
Ofrezca el beneficio de la duda a quien, llamándose amigo suyo lo defraudó por primera vez.
Quien persiste desleal rompe un pacto: no desea amistad.
No tendrá el título de “buen amigo”, pero sí la satisfacción de comprobar lo que implica una verdadera amistad.
Quizás y por estar usted inclinado al perdón conserve a los que en realidad ya lo son. 
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¿Anhela ser leal?
Dele mayor peso a sus palabras y piense con cuidado sus promesas. Cumpla sus votos así la otra parte las rompa.
No tendrá el título de “leal”, pero sí la satisfacción de la confianza que muchos depositarán en usted.
Su ejemplo será la mejor recomendación, sobre todo en sus hijos, si los tiene.
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“Muchos buscan el favor de un noble y todo el mundo es amigo del hombre que hace regalos.
“Si el pobre es odiado por todos sus hermanos, ¡cuánto más lo marginarán sus amigos! Él los persigue con ruegos, pero ninguno le responde.
“Quien consigue sensatez se ama a sí mismo. Quien atesora discernimiento tendrá éxito.
“La perspicacia del hombre frena su furia, y es un gesto hermoso que él pase por alto una ofensa”.
(Prov. 19:6-8, 11)
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De esta manera,
El amor, la amistad y la lealtad son la esencia del don que pertenecen a todo aquel que las ejerce:
No será posible tener amor salvo que usted sea amoroso.
No será posible tener amigos salvo que usted sea amigo.
No será posible tener lealtad salvo que usted sea leal.

Lo que abunda son las personas ajenas a una identidad, encallecidas por la enfermedad del espíritu que las priva de demostrar el amor, la amistad y la lealtad ante una, tan sólo una: ¡la primera oportunidad!

23.10.2019
24 Tishri, 5780
HR

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