Sobre intensidad y respuestas




Leí en una pared: “No le escribas mucho a quien responde poco”
...

¿Será que no responder es una forma de responder?

¿Qué espera aquel espíritu expectante?
...
Una breve respuesta expresa una intensidad de reacción.
Decidió responder por efecto de alguna motivación.
...
Por tanto, ¿cuánto aporta la intensidad de una respuesta como reacción?
¡Breve o no, pero respondió!
...
¿Por qué responder poco a una breve respuesta?
Quizás la regla sea: “si responde poco es porque ama poco... y viceversa”
...
Estar conmovidos, ¿no enmudece algunas veces?
¿Quién aplaude ante un bello atardecer?
La ausencia de euforia no le dice al cielo que el espectador ama poco: simplemente enmudeció de emoción.
...
Quizás por esto mismo, quien adolece de expectativas de euforia reaccionaria no ejerza poder sobre el efecto psicosomático de un malestar cuya raíz es pasional.
...
Entonces quizás tergiverse la actitud de quien respondió poco.
En este marco emotivo, se expone aquel espíritu apasionado al provecho de galenos y boticarios que lo llevarán de la mano a la hipocondría con argumentos convincentes: le hablarán del efecto bondadoso de sus “paraísos artificiales”.
...
“La expectativa del justo produce alegría, pero la esperanza del malvado quedará en nada”.
“Las expectativas que tardan en cumplirse enferman el corazón, pero el deseo cumplido es un árbol de vida.
(Prov 10:28; 13:12)
...
Quizás la actitud frente a un silencio por una breve respuesta sea la clave para cambiar aquellas expectativas por otras de más provecho.
La certeza, ¿no es por tanto el fundamento de la esperanza?
...
Si siente alegría por una sana expectación es porque quizás exista para él o ella algún tipo de esperanza.
...
Si hay propósito y certeza por alguna sana expectación, quizás quiera aguardar alguna feliz respuesta.
La intensidad de ésta deberá ser discernida con benévola intención y sano juicio.
El esfuerzo aquí no será vano.
...
La impresión de corresponderse con otros tantos buscadores de dicha lo llevará a interactuar con espíritus similares en encuentros provechosos, donde preguntas y respuestas armonizarán en magnífico diálogo, como sucede en un conjunto musical de cámara.
...
Y armonizará en paz, en el marco de aquella bondad de interactuar afable con quienes le respondan, sea mucha o poca la intensidad de cualesquier expresión de respuesta.
En este marco, el silencio le significará también una respuesta.
...
Quien no responde, ¿otorga? Y si otorga, ¿qué otorga?
...
Misticismo o privacidad, quizás, si es un interlocutor de pocas palabras o introvertido.
La actitud de un expectante determina si está ante un mito o alguien discreto. Por paciencia lo sabrá.
...
La expectativa suspicaz de un malintencionado curioso estará pendiente, al asecho y en actitud especulativa.
...
Pero alguien sensato, en silencio, dejará que cada quien se exprese con libertad natural porque entiende que el juicio de valor lo determinarán las obras propias, y por ellas, quizás se haga merecedor de amistosos diálogos, si fuera el caso,
Sin apremios
Sin expectantes e innecesarias largas respuestas.
...
¡Valorará el detalle de un gesto!
El afecto, por ello, ¿no es fruto de un terreno de mutua tolerancia y buenas motivaciones?
...
Por esta razón,
Responda usted sin importar la intensidad de una reacción ajena, si así lo desea.
...
Responda a quien le responda mucho, si ese es su deseo.
Responda a quien le responda poco, como bien lo prefiera.
...
Responda para sí a quien no responda, en gesto, en poema, en prosa, en canción o actitud,
¡pero responda!

Una breve y oportuna palabra quizás le muestre la diferencia entre una sabia reacción y una multitud de suposiciones infundadas, 

con inesperada respuesta de empatía y consecuente amistad para quien le respondió poco.

05.09.2019
05 Elul, 5779
HR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz