Sobre el momento apropiado de dar




Leí en una pared: “Cuando la fruta está madura simplemente cae. Cuando el momento es el apropiado, simplemente sucede”.
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Una fruta, ¿cae por gravedad o por estar madura?
¿Cuándo es el momento apropiado?

La casualidad se confunde con el propósito.
En realidad, todo fruto maduro que encierra germen de vida en sus entrañas, está listo para dar. Más, ¿cuándo es el tiempo?
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La gravedad y la débil ramita que la sostiene actuarán como medio e instrumento para que llegue a tierra fértil.
Sea por un ave
Sea por el hombre
Sea por el peso de la caída sobre tierra buena.
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Y después, la fruta podrida en unión con los nutrientes minerales de la buena tierra fecundará nueva vida.
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Y sus depredadores también obrarán inconsciente para ese fin, porque devorarán la pulpa más no la vida. La pulpa es para ellos, la vida será devuelta.
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Entonces, ¿hay propósito o casualidad?
El fruto existe para dar, y quien recibe, ¿no vive por él?
La semilla de vida en tierra buena preservará vida para otras vidas.
...
Por esta razón, el proceso natural de cómo se sostiene la vida es diseño, y no casualidad.
Un diseño orientado al bienestar de más vida, ¿no nos habla de un propósito generoso?
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Las decisiones humanas cuando se alejan de este propósito, en continuo afán de solo recibir, ¿en qué terminan?
Hay descontento, porque algunos aprendieron a vivir para recibir y nunca se satisfacen.
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Los pobres quieren ser ricos
Los ricos quieren ser más ricos...
La vida parece un torbellino sin sentido en una búsqueda desenfrenada por obtener más de lo perecedero.
Y así, muchos se olvidan del dar.
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“Entonces, dije en mi corazón: “Voy a probar el placer para ver qué gano con eso”. Pero resultó que eso también era en vano.
“Dije de la risa “¡Es locura!”, y del placer “¿Para qué sirve?”.
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“Hice la prueba de complacerme con vino —manteniendo siempre mi propia sabiduría—; hasta me entregué a la tontedad. Quería descubrir qué era lo mejor que podían hacer los seres humanos en los pocos días de su vida bajo los cielos.
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“Emprendí grandes obras. Construí casas para mí y planté mis propias viñas.
“Me hice jardines y parques, y en ellos planté árboles frutales de todo tipo.
“Me hice estanques de agua para regar un bosque de árboles en pleno crecimiento.
“Conseguí siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en mi casa. También conseguí mucho ganado 
-ganado vacuno y rebaños-, más que todos los que estuvieron antes de mí en Jerusalén.
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“Acumulé para mí plata y oro, tesoros de reyes y de provincias. Reuní cantores y cantoras para mí; también tuve lo que les produce gran placer a los hijos de los hombres: una mujer, sí, muchas mujeres.
“Así que llegué a ser grande y superé a todos los que estuvieron antes de mí en Jerusalén. Y mi sabiduría siguió conmigo.
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“No me privé de nada de lo que quise. No le negué a mi corazón ningún tipo de placer. Mi corazón estaba contento por todo mi duro trabajo, y esa fue mi recompensa por todo mi duro trabajo.
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“Pero, cuando reflexioné en todas las obras que mis manos habían hecho y en todo el duro trabajo que había realizado con tanto esfuerzo, vi que todo era en vano, era perseguir el viento. No había nada de verdadero valor bajo el sol”
(Eclesiastés 2:1-11)
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El momento más apropiado para que algo suceda, “encontrar algo de verdadero valor”, ¿podría ser consecuencia de aprender a dar?
Si la vida con propósito consiste en aprender de la natural generosidad, y todo proceso natural de vida obra en pos de ese propósito, ¿qué nos enseña?
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En el proceso de descubrir la bondad del ser generosos existirá sentido de logro y felicidad:
La fruta caerá por la semilla
La fruta sostendrá vida, sea como alimento o abono.
La semilla en tierra fecunda morirá para dar vida
Y la vida, al tiempo debido, engendrará otra vida.
Ver así el fruto de una nueva vida, ¿no produce sentido de felicidad?
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Por tanto,
¿Cuándo es entonces el momento apropiado?
Cuando el fruto maduro esté disponible para dar.
Al tiempo apropiado, el fruto será asimilado en pro de otra vida, en perpetua continuidad de regocijo para los demás.

En esta etapa del vivir, quien se sienta maduro simplemente dará. Se sentirá árbol frondoso que legará y querrá preservar generosamente vida para el goce de los demás.

18.09.2019
18 Elul, 5779
HR

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