Sobre el convivio de un inteligente y un mendigo




Leí en una pared: “El problema con el mundo es que los estúpidos están seguros de todo y que los inteligentes están llenos de dudas.
B. Russell”.

...
Dialogaba un inteligente con alguien a quien llamaba “estúpido”...

-Tu ignorancia te hace falto de entendimiento. Tu confianza te llevó a una suerte de mendicidad, a ser conformista, sin aspirar el verdadero saber.
-Quizás si así lo afirma. Usted al parecer es el más idóneo para despejar mis dudas. Le pregunto, ¿es de sabios tener dudas?
-Si eres sabio, ¿por qué tendrías que dudar? Seré generoso contigo y responderé a tus dudas. Vivir dudando es proceder de estúpidos.
Por desgracia el destino lleva a muchos a no querer saber.
Cuando alguna vez quieras interpretar al mundo a partir de un eslabón, la facultad por aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarte una idea determinada de algo te hará como yo: querrás leer mucho y saber mucho... querrás escribir en abundancia y exhibir la razón de los porqués. Solo después estarás capacitado para enseñar y sostener diálogos inteligentes entre los más inteligentes. ¡Dejarías los andrajos del conformismo y la perplejidad!
-Interpretar el mundo a partir de un eslabón, ¿no es el principio del saber primero a partir de la duda? Y por dudas el mundo es... ¡Me encanta dudar...!
-Dudan los ignorantes. Todo el que ignora debe aprender y amar el saber y por tanto amar la lectura. Si así es, ya lo verás, no volverás a dudar.
-Y la perplejidad, ¿no es acaso la condición primaria del afán de todo aquel que se procura entendimiento? Un estúpido no la necesita. Uno ignorante sí. ¡Yo necesito dosis continua de perplejidad! Si la certeza es seguridad comprobada, entonces es don de un sagaz. En cambio, quien se asegura de nunca dudar, ¿no se verá afectado tarde o temprano por estupor, por un golpe de confianza y excesiva seguridad?
La duda, ¿para quién es entonces impulso y virtud? El golpe de sorpresa no lo indispone, porque los que sabemos poco nos aseguramos que la novedad tenga sólidos cimientos y nos permita comparar con lo que ya aceptamos.
Por esta razón interrogo...
-Estar seguro que todo tiene un porqué es convicción de un inteligente. Por eso investiga, porque se propone saberlo: esto no es afán de ignorantes sino de ilustrados. ¿Por qué no aspiras a serlo?
-Aspiro a comprender lo que veo y escucho. Aspiro a comprenderlo a usted mismo. La prudencia conduce a ser juicioso. Descubrimos así que nada sabemos porque siempre habrá novedad por saber.
Dígame ahora, ¿ser ignorante es el principio de la estupidez o de la sensatez?
-Hijo mío, ¡las dudas dejan de serlo cuando descubres que ya lo sabes y comprendes todo! Dejas de ser ignorante. Y de esta forma dejas de dudar. ¿Es que no lo entiendes?
-Perfectamente. Las dudas no hacen a nadie inteligente, pero tienen ellas el poder de revertir una condición mental, ¿no lo cree?
Las dudas son sólo el camino, no el fin, el recurso del caminante.
La inteligencia y la habilidad no siempre hacen a alguien sagaz.
La inteligencia arrogante es el principio de la confianza, algunas veces excesiva.
Meditar en el “por qué” de todo es afán de buscadores, los que por carecer de conocimiento somos perpetuos mendigos del saber.
Sin mis dudas ¿tendría curiosidad?
Sin mi curiosidad ¿tendría afán de búsqueda?
Sin mi búsqueda ¿no habrá en mi afán por comprender y capacidad de asombro?
Y aquel afán no me hace dueño absoluto de mis propias conclusiones: comparadas y probadas con lo poco que se ¡sigo aprendiendo!
¡Resulta que la duda nos conduce y permite avanzar por un perpetuo peldaño hacia un afán por descubrir más!
-La duda no es el camino que escogería un inteligente...
-La duda es el camino de alguien que quiere descubrir evitando el camino de los autosuficientes:
Aquellos confiarán en su inteligencia,
Subestimarán la razón ajena
Concluirán y refutará la opinión adversa,
Defenderán su tesis indudable,
Hasta que la razón comprobada les haga saber para sus adentros que se equivocaron.
Y como es inteligente no querrá enfrentar a la razón por vergüenza y orgullo... ¿no lo cree?
-Me retiro. No estás aún a mi altura.
Te aconsejo que leas y aprendas mejor... ¡Sal de tu mendicidad! ¡Aspira a grande! ¡Hasta nunca!
-Hasta pronto...
...
Quizás será por ello,
Que una realidad en el mundo es que existen estúpidos muy seguros de su inteligencia
Y también despreciados, pequeñuelos en su docta ignorancia que están llenos de perplejidad.
“Al que tiene un corazón sabio lo llamarán entendido, y el que habla con dulzura es más convincente.
“La comprensión perspicaz es una fuente de vida para sus dueños, pero los tontos son disciplinados por su propia tontedad”.
(Prov 16:21,22)

Así viven los inteligentes, regodeados de su entorno por su saber.
Así viven los pequeñuelos del saber, mendigando por una razón y muchos por qués...

25.10.2019
26 Tishri, 5780
HR

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